sábado, 18 de agosto de 2012

La voz en mi cabeza


La música al palo. Mis tímpanos latiendo. No quiero escuchar nada. No quiero siquiera escuchar mis propios pensamientos. Mi voz resonando dentro de mi cabeza. La música logra llevárselo todo. Puedo sentir el suelo vibrar por los bajos. Aún me escucho. Subo el volumen. Me reclino en mi silla. Tiro la cabeza hacia atrás, restrego mis ojos con parsimonia. Intento prestar atención a la música, mientras presiono mi cabeza con distraídos y temblorosos dedos. No puedo evitarlo. Me aíslo. Una vez más puedo escucharla. Es mi voz. Mi voz haciendo eco contra mi cráneo. Mi maldita mente juega conmigo. Me tortura. No quiere dejarme ni un segundo. Solo quiero unos segundos. Quiero no poder escuchar.

Pero esta ahí.
Me habla. Me dice.
Me hablo. Me digo.
Me pregunto. Me respondo.

Solo unos segundos de silencio, nada más. Pero no. Según parece necesitamos hablar. Necesito pensar. Parece que tengo que auto-torturarme un rato más. Pero yo se la verdad. No es solo un rato, es para toda la eternidad. Estoy atado a mi mente, como estoy atado a mi cuerpo. No puedo escapar a mi mismo. No puedo dejarme vencer, pero ya no tengo herramientas para luchar. Estoy preso aquí dentro. Ya no puedo soportar el profundo eco de mi voz. Es como caer en un abismo infinito. Esperando por la caída definitiva. Una caída que jamás llegará. Y solo puedes gritar. Y solo recibirás tu propio eco en respuesta. Y así, lo último que podré recordar, es el sonido de mi alma intentando escapar.

1 comentario: