miércoles, 11 de septiembre de 2013

Soy un maldito resentido

Creo que el título refleja la idea de la mejor forma. Pero es un simple resumen, y me gustaría profundizar en el tema. Creo que es necesario, para mi y para otros quizás.

Soy un maldito resentido. No puedo conmigo mismo en eso. Todos sufrimos a lo largo de nuestra vida, algunos mas, otros menos. La cosa es que yo no se como lidiar con el dolor. Simplemente no aprendí a hacerlo. Puedo soportar todo tipo de cosas, tragedias, pérdidas, heridas de todo tipo, puedo con el dolor común y corriente. Pero no puedo con el dolor que pueden llegar a provocar las personas que mas queremos, amamos, confiamos. Cualquier extraño puede lastimarnos, pero a fin de cuentas no es importante, no es relevante, es fácilmente soportable. Pero quienes tienen nuestra adoración, cariño, respeto, lealtad, tienen el poder de herirnos mortalmente.

Aprendí de chico lo que era el dolor, aprendí a secar mis lágrimas y hacerlo a un lado. Para todo tipo de situaciones, todo tipo de dolores. Después de sufrirlas las hacía a un costado y no volvían a ser un problema. Con los años aprendí a prevenir estas situaciones, aprendí a anticiparme y evitar tener que afrontar dicho dolor. Anticipándome a los problemas, previniendo para no tener que resolver después. Así logré hacerlo ajeno a mi sistema, olvidé lo que era. Pero en algún punto, alguien termina por ser importante para nosotros, y esa persona logra ocupar un lugar dentro nuestro, dándole cierto poder sobre nosotros.

Pocas veces fui realmente herido, realmente lastimado. Pero todas ellas me dejaron una marca que jamás podré borrar. No puedo olvidar, no se como perdonar. Pocas cosas realmente me importan, pero son sagradas para mi. Honestidad, lealtad. Pocas cosas pueden lastimarme. Engaño, traición, abandono. Quienes realmente importan, lo saben, tienen el poder para hacerme feliz y para lastimarme. Soy previsor, soy esclarecedor, no doy casi nada por sentado. Pueden obtener de mi lo que quieran, lo saben bien. Yo siempre voy a ser fiel, nunca intentaré lastimarlos. Puedo equivocarme, pero siempre voy a reconocerlo y hacerme cargo de las consecuencias. No les pido que hagan lo que yo, no les pido que se obliguen a "igualar". Solo les pido su honestidad, su amor incondicional y su eterna lealtad. De mi, lo que quieran, lo tendrán.

Soy complicado, me escondo, analizo, aparento, manipulo, aprovecho. Pero no abuso de aquellos a los que quiero. No me abro por completo, pero poco a poco me permito mostrar algo mas. Nadie sabe todo, algunos hasta saben distintas cosas. Con algunos comparto esto, con otros aquello. Algunos saben toda la verdad, otros saben la que quieren saber. Pero hago el esfuerzo, busco e intento compensar. Dar todo lo que puedo, porque creo que lo valen de verdad. Ellos saben, que hay cosas que no me permito mostrar, cosas que prefiero guardar, para mi y para nadie mas.

Soy un maldito resentido, no se como perdonar a todos aquellos que dejé entrar y terminaron por desaprovechar y lastimar. Algunos hoy se arrepienten, algunos aún no me entienden, otros simplemente no saben.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Melancolía

Pueden escucharse mis pisadas desde lejos, llegan a mis oídos los ecos lejanos del agua salpicando a cada paso que doy sobre el asfalto aun mojado por la llovizna nocturna. Bestias aúllan desde las sombras, amenazando con sus miradas teñidas en sangre y mostrando fauces dignas del mas terrorífico infierno. El ambiente parece cargado de una melancolía tal, que con su peso abismal podría oprimir el pecho del mas feliz de los hombres y aplastar la espalda del mas seguro. La luna ilumina tras algunas nubes, dando una imagen difusa de si misma, triste y a punto de romper en llanto. Mientras tanto, mi mente se pierde en los andares de la vida, dejándome a la deriva en el mar del destino, solo en compañía de olvidos y desamores, acosado por la desdicha y perseguido por los rencores.


No me sueltes alma mía, no me dejes a mi suerte. Ya no me queda nada, ni siquiera mi mente me obedece.

No me sueltes alma mía, no me abandones. Ya lo perdí todo, y lo que no, lo abandoné a un lado del camino.

No me sueltes alma mía, no conozco estas tierras. Ya no tengo rumbo, ignoré toda guía.

No me sueltes alma mía, no puedo con mi vida. Ya me deshice de todo, ni fuerzas me quedan.


Y como un naufrago en un mar de soledad, cerré los ojos para descansar. Dejé que la brisa se llevara mis últimos pensamientos, arrastrando consigo los pocos deseos que me quedaban. Poco a poco mis latidos disminuyeron, hasta que expulsé mi último aliento.

martes, 3 de septiembre de 2013

Son cosas que pasan


Como un perdido, pasé de largo a tus lamentos, caminé junto a tus lágrimas e hice oídos sordos a tus sollozos. Pues no había mas nada que pudiera hacer, tu corazón, el cual me pertenecía, ya lo había usado, ya lo había roto, ya lo había echado a perder. Y así, sin mas que decir, me fui yendo, sin mirar atrás, dejando por sentado que lo hecho...hecho esta. Si alguna vez nos volvemos a cruzar, maldito el destino, pero te voy a tener que ignorar.

Pero no fue todo tu culpa, yo se que tengo un encanto natural, no podías resistirte, incluso fingí que me podías enamorar. Que puedo decir? Soy un criatura de hábitos, nada mas. No negaré que pase buenos momentos, pero tampoco te creas tan especial. Ya, superalo, secate las lágrimas y seguí con lo tuyo, lo pobrecita no te va.

Tendré que volver al ruedo, hay muchos peces para pescar. No puedo permitirme oxidar, siempre en acción como dirán. Acá no pasó nada, solo un "Hola, como te va?" y un "Si si, muy gracioso, pero me debo retirar". No te hagas mas ilusiones, vos lo sabías, no te engañes mas. Soy lo que soy, y vos...no me podías cambiar. No fue mi intención ilusionarte con la posibilidad, si te lo di a entender...son cosas que pasan, verdad?