viernes, 10 de agosto de 2012

Introducción a Le Grotesque


Paranoico. Perseguido. Observado. Puedo sentir el aire frío que invade mi habitación. Me mantengo agazapado, las rodillas contra mi pecho, conservando el poco calor que me queda. Veo las sombras moverse más allá. Me acechan, me acosan, me esperan. Cual buitres esperando a que su cena pierda hasta el último aliento de vida. Pero no son solo ellas, también están las voces. Esas si que se divierten a lo grande. Puedo escuchar sus susurros a mis espaldas, hablando de mí, cotorreando, señalando con sus dedos decrépitos, como garras de largas uñas sucias de la sangre de su última víctima. El piso tiembla bajo mis piernas. Me obligo a levantarme, buscar un lugar seguro. Me siguen, se ríen de mí. La persecución comienza. Las sombras me cortan el paso, las voces rozan mi espalda intentado agarrarme. Siento que corro durante una eternidad. No puedo escapar, pero tampoco detenerme, mi vida depende de ello.

Me siento caer, algo me golpeó muy fuerte la cabeza, puedo sentir la sangre deslizándose a través de mis oídos. Un grito ensordecedor, un grito que rompió con la persecución en un instante. Ahuyentó las voces, alejo las sombras, me aturdió. Al volver mis sentidos comienzo a reconstruir la escalofriante escena que emerge ante mis ojos. Un hombre de largas piernas con un chaquetín esta inclinado hacia mí, mirándome, esbozando una gran sonrisa. Puedo verlo modular, pero las palabras llegan lentamente a mí, haciéndome difícil entenderlo.

   Bienvenido monsieur a Le Grotesque! Lo estábamos esperando. Pase, tenemos muchos deleites para que recree sus mas mórbidas y oscuras fantasías. Venga con nosotros, le mostraremos todo aquello que usted intenta ocultarse a si mismo.

No pude evitarlo, simplemente accedí. Era como si no tuviera control de mi mismo, como si no quisiera tenerlo. Solo por esta vez, me dejé llevar.

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