miércoles, 19 de abril de 2017

Decirte. Decir te

Decirte. ¿Qué puedo decirte? ¿Qué necesito decirte? Decir te… ¿Qué? ¿Te quiero? ¿Te extraño? ¿Te amo? ¿Tan así? ¿Tan difícil es decir lo que uno siente? ¿o lo que piensa?

Si, claramente lo es. Uno va por la vida profesando que hay que decir lo que se siente y lo que uno piensa. Uno escribe y declara que escribe sin filtros, sin vergüenzas ni arrepentimientos. Uno se muestra sin miedo, seguro de sí mismo, nada puede contra uno. Pero la verdad es otra. La verdad es que nos mentimos. Decimos lo que podemos. Pocas veces lo que queremos. Mucho menos lo que sentimos. Decimos por decir. Dejamos que digan otros. Y nos callamos.

¿Qué puedo decirte? A vos puedo decirte que te aprecio. A ella que la necesito. A él que me vendría bien un abrazo. A ella que la extraño. A él que solo deseo verlo feliz.
¿Qué necesito decirte? A vos necesito decirte que te deseo mi vida. A él que lo odio. A ella que estoy perdidamente enamorado. A él que necesita despertar. A ella que no quiero perderla.
¿Qué quiero decirte? A vos quiero decirte que tengo miedo. A ella que tengo miedo. A él que tuve miedo. A ella todo lo que siento. A él todo lo que sentí.

Si, claramente es difícil decirte todo esto. Es más fácil escribirlo. Sin nombres. Sin etiquetas. Como si solo fueran palabras. Como si no fueran sentimientos. Como si fueran simples ideas. Como si no fueran la razón por la que no duermo. Como si fueran divagaciones en el humo. Como si no fueran deseos arrancados del corazón.

Y si no decimos lo que podemos, ¿Qué decimos?
Y si no decimos o que necesitamos, ¿Qué decimos?
Y si no decimos lo que queremos, ¿Qué decimos?

Mentimos. Decimos lo que escuchamos. No decimos nada.




¿Cómo hago para decirte todo lo que podemos lograr? ¿Cómo decirte cuanto te necesito? ¿Cómo decirte que te quiero conmigo ahora y para siempre?