Hola, me llamo Teo, tengo 24 años, soy
argentino. Vivo en Lomas del Mirador, a diez cuadras de General Paz. Comparto
la casa que alquilo con uno de mis mejores amigos y con mi “sobrina”, que
prácticamente es como la hija que aún no tuve.
Hace tiempo ya, una amiga me describió de
la siguiente manera: “Loco de mierda, ebrio hijo de puta y pervertido en
potencia”. Una conocida mucho tiempo antes me describió como “tierno, dulce y
amable, pero al mismo tiempo frío y calculador”. A lo largo de mi vida se me han
dado distintos adjetivos, tales como: tierno, caballero, respetuoso, gracioso,
divertido, amable, cordial, inteligente, dulce, romántico, cursi, idiota,
tarado, boludo, cagón, valiente, tonto, marica, puto, gay, hombre, nenita,
mentiroso, insensible, empático, feo, malo, lindo, deforme, hermoso, negro,
pedófilo, pervertido, testarudo, rompe bolas, molesto, hiriente, pesado,
cariñoso, bueno, cruel, calculador, frío, sin vergüenza, cara dura, orgulloso,
pesimista, realista, ordinario, extraordinario, pedagogo, incapaz, soberbio,
egoísta, bondadoso, raro, mala influencia, egocéntrico, fanfarrón, humilde,
tolerante, paciente, nervioso, calmo, perseguido, paranoico, atento, analítico,
maquina, humano.
Debo decir que, de alguna manera, me he
ganado todos esos adjetivos en algún momento u otro. Soy un tipo complicado y
no a todos les muestro la misma cara. No es que sea falso, es porque soy
desconfiado y suelo estar un poco a la defensiva. También esta el hecho de que
no todos me inspiran la misma confianza. Uno no se siente igual de cómodo con
todas las personas que conoce. Algunas necesitan mucho tiempo y experiencias en
común, mientras que otros simplemente ganan esa misma confianza con la primer
mirada. Es extraño como funciona, pero es así.
Agregaré que me considero a mi mismo
alguien complicado y paradójico. Puedo decir que soy una buena persona, pero
hay quienes dirán lo contrario. Puedo decir que soy inteligente, pero tengo que
reconocer que a veces soy un idiota. Algunas de las personas que me conocen de
verdad, dirán que soy sincero y al mismo tiempo que soy un mentiroso. Tengo que
decir que todas estas afirmaciones son verdaderas. Soy así, complicado como
cualquier otro, pero irrefutablemente único; paradójico hasta la médula.
Soy lo que soy. No me arrepiento. No puedo
cambiar la vida que viví, y de poder hacerlo, no lo haría. Construyo mi futuro
con cada paso, aunque no sepa que va a ser de mi mañana. Estoy vivo, gracias a
quienes me rodean, pero vivo por mi mismo, porque nadie se va a tomar el trabajo
de vivir mi vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario