viernes, 30 de diciembre de 2016

Dos mil dieciséis

Hace siete meses que no escribo. Tengo mil cosas en la cabeza. Tengo mil cosas que ya dejé de lado. Tengo mil cosas que no publiqué. Tengo un par que no dije a nadie. Tengo una que solo dije a un par.

Que sentido hay en tener un blog si no voy a escribir en el? La verdad es que tengo prioridades. Sentarme a escribir (lo que venga) no es algo que me salga fácil. Tampoco es que me puse en la cabeza hacerlo. Algunos me preguntaron al respecto, pero realmente no me sentía con ganas de escribir y sinceramente, el tiempo libre preferí usarlo de otra forma.

Claramente lo necesitaba. Lo siento ahora mismo, en mi piel, en el latir de mi corazón. Las emociones que permanecían encerradas en mi pecho, se alborotan cuando mis dedos les dan vía libre. Puedo sentir cuanto añoraba este momento. Escuchar un poco de música, dar rienda suelta a los pensamientos y sentimientos más arraigados y escondidos. 

Que puedo contarles? No pretendo sumarme a las "resoluciones de fin de año". Pero debo decir que fue un año complicado. Lleno de momentos de pánico. Con altos y bajos. Muy altos y muy bajos. Pero sobreviví. O eso creo.

Este año aprendí muchas cosas. Cosas que no me había propuesto sinceramente. Los ambiento un poco, para que sepan de mi vida, ya que no suelo hablar mucho de mí: 

- Arranque el año desempleado, algo deprimido, sin objetivos ni expectativas. Decidí cambiar todo eso, así que volví a mi terapeuta. La misma que conocí hace nueve años cuando sentí que perdía el control de mi vida. La misma a la que abandoné VARIAS y REPETIDAS veces. 

- Conseguí un laburo. Me hizo activar. Me permitió enfocarme en algo. Me ayudó a sobrellevar todo lo demás

- Me puse objetivos y me planteé metas a futuro. Puse una escalera delante mio, y me propuse subir un escalón a la vez. Me determiné a subir los mas que pueda, pero con seguridad, sin saltos ni atropellos. 

- Me di cuenta (otra vez), que puedo lograr lo que me propongo. Comprobé, que funciono a base de motivación externa, sobre todo de quienes me rodean y quienes evalúan lo que hago. 

- Recibí un golpe en lo más profundo de mi corazón. Y me descubrí llorando por amor el día de mi cumpleaños. Me sentí absolutamente solo en el mundo, a pesar de estar rodeado de gente que quiero con toda el alma. Me encontré aceptando que hay cosas que no puedo controlar, y que antepongo la felicidad de otros a la mía. Y en este caso, está bien. 

- Nuevamente debo reconocer, que soy un tipo con suerte. Encontré lo que necesitaba para enfocarme y que me motiva para crecer y hacer las cosas bien (o lo mejor que puedo). Y a su vez que, por todo eso, me vaya bien, incluso mejor de lo esperado.

- Comprendí que no he sabido elegir parejas realmente. Pero puedo corregir eso. Incluso me encontré interesado en donde nunca antes me había fijado. No sé qué me depara el futuro sobre esto, pero me gustaría descubrirlo.

- Me mudé. A una locación provisoria. Pero lo hice. Algo que necesitaba mucho realmente. El siguiente paso es algo más permanente. Pero eso ya está en marcha. Solo es cuestión de resolverlo en este verano.

En fin. Estoy terminando un año lleno de complicaciones. Pero a su vez, lleno de logros. Me siento muy satisfecho de lo que he logrado y lo que aspiro a lograr. Estoy contento de la forma en que corregí la forma de ver/hacer las cosas. No tengo todo lo que quisiera, pero debo reconocer que soy feliz con lo que tengo AHORA.

Me queda mucho por hacer. En todo sentido. Pero estoy seguro de que puedo lograrlo. Un escalón a la vez. Sin dejar de subir. Siempre hacia delante. La eterna lucha de la vida. El juego de ajedrez infinito.


"Io ho solo due motivi e credimi, gli unici.
Il primo è sopravvivere ancora nei tuoi ricordi,
Il secondo è vedervi qui sotto con gli occhi lucidi."
- Maurizio "Salmo" Pisciottu.