martes, 28 de mayo de 2013

Me



Y re viviste en mí, el viejo miedo, ese antiguo miedo. Aquel que alguna vez encerré en lo más profundo de mi mente. Aquel que me mantuvo en vilo tantas noches y me provocó tantos malestares. 
 
Hoy vuelvo a temblar, hoy vuelvo a sentirme perdido, hoy vuelvo a dudar, hoy…no puedo siquiera mirar…me.

Es como una jaula, como estar preso en uno mismo. Es como querer luchar, contra lo que nos sale naturalmente. Es un impulso que no podemos frenar, pero uno que nos lleva a un futuro, en el que no queremos estar.

Otra vez debo esforzarme por luchar, otra vez ya siento que voy a fracasar. Desempolvo las viejas metas, aquellas nunca logré alcanzar, aquellas que abandoné resignado, como si fuera algo así nomás, algo por lo cual no tendría que preocuparme jamás.
 
Hoy vuelvo al pasado, hoy vuelvo a sentir la desesperación, hoy vuelvo a llorar, hoy…hoy vuelvo a odiar…me.
 
Fue una época difícil, llena de malas decisiones. Fue un momento oscuro, que creí haber dejado atrás. Fueron circunstancias que no pude controlar, situaciones que me sobrepasaron, una vida que vuelve a empezar.

 
A veces me pregunto, porque siendo tan fuerte, es que soy tan débil?

martes, 14 de mayo de 2013

Caminando bajo las nubes tristes



Caminando bajo las nubes tristes, vi las gotas caer lentamente. Una angustiosa balada sonaba en mis oídos. No hice otra cosa que avanzar, como si en mi vida no hubiera algo tan importante, algo más importante. Vi los relámpagos a lo lejos, pero no les hice caso, todavía había tiempo. Todavía quedaban cuadras por recorrer.

Pude sentir su abrazo, lo recreé en mi mente tal cual lo había sentido minutos atrás. Pero ya no era cálido, era frío y distante. Una pesada piedra apretó mi pecho, mientras unas manos imaginarias ataban un nudo en mi garganta. Vi los relámpagos iluminar el cielo delante mío, pero no les hice caso, todavía había tiempo. Todavía quedaba una cuadra por recorrer.

Sentí la boca seca, al igual que cuando la vi partir. Percibí su perfume en el aire, y como un fugaz deseo que se hace realidad, recordé el sabor de sus labios. Pero solo fue un momento, uno que dejó mi garganta cortada y sin aliento. Escuché el trueno sobre mi cabeza, no podía no hacerle caso, estaba empapado. Muy tarde, me quedé sin cuadras para recorrer.