Siempre
me gustó jugar el juego. Sobre todo
ganarlo. Soy un mal perdedor. Pero cuando uno esta jugando sabe cuales son las opciones, sabe cuales pueden ser las
consecuencias. Pero debo decir que no
juego cualquier juego. Suelo arriesgar, pero teniendo un mínimo de
seguridad. Soy un jugador empedernido. Realmente juego, realmente hago lo que tengo que hacer para ganar. Si, soy
capaz de hacer cosas que no haría habitualmente para ganar el juego. Incluso, como buen
jugador, soy capaz de dejarme ganar, para que el otro tome confianza, y así
después aplastar con mi victoria.
Si, soy muy competitivo cuando juego. Soy capaz de cosas, que en
otras circunstancias, no me parecerían racionalmente aceptables. Cosas que no
me permitiría bajo ningún concepto. Pero acá estoy, jugando, se lo que tengo que hacer, se que puedo hacerlo y me gusta
hacerlo. Soy un jugador, y disfruto
con cada victoria. Disfruto con el juego.
El problema se presenta cuando no estoy jugando. Cuando no lo hago, no
estoy en mi terreno. Soy como un jugador fuera de su cancha. Estoy perdido,
desorientado, inseguro, fuera de mi “hábitat natural”. Pienso los movimientos
de la misma manera que cuando estoy
jugando. Pero no es lo mismo, no estoy seguro. Me cuesta moverme,
decidirme, arriesgarme. Todo es extraño y distinto fuera de mi tablero de juego. Las piezas no las
controlo yo, no puedo anticiparme a las jugadas de otros. Soy una ficha en el tablero de otro.
Y acá es donde quedo en el lugar de todos
aquellos que use como fichas en mi
tablero de juego. Y puedo entender como se sintieron, lo que sufrieron, lo
que vivieron. Puedo darme cuenta de lo que soy en verdad, de lo enfermo que puedo estar cuando juego. Me doy cuenta de lo
vulnerable que soy en realidad, de lo manipulador que me vuelvo cuando juego. Pero no lo puedo evitar, soy un jugador y tengo que jugar.
Mi sueño, mi deseo, mi más profundo anhelo,
es hacer del mundo mi tablero, ser
jugador a tiempo completo, hacer que todos…jueguen mi juego.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar