Tengo que aprender a decir basta. Basta para mi, basta para todos. Es algo que me cuesta mucho, pero necesito ponerlo en práctica ya. Esto no va para más. Aquello tampoco. Yo no doy más. No puedo. Ya no tengo fuerzas ni salud mental para hacerlo.
Tengo que aprender a decir basta. Frenarle el carro a todos los que me rompen las bolas. No puedo permitir que me pisoteen. No tengo porque aguantar basureo alguno. Estoy cansado de todo esto.
Tengo que aprender a decir basta. Necesito silenciar mi cabeza. Necesito frenar de pensar en todo lo que no me banco más. Todo el tiempo puteando mentalmente por no poder decir basta. BASTA!
Basta de maquinar. Basta de escuchar. Basta de mirar. Basta de mi. Basta.
Me convertí en mi propio enemigo. En el peor. No puedo parar. Doy vueltas en un sin fin de ideas que sólo terminan por agotar mi paciencia. Me desgasta y me aplasta la sola idea de no poder decirme BASTA a mi mismo.
Tengo que aprender a decirme basta. Tengo que mirarlo a los ojos y decirle basta. Tengo que olvidar su sonrisa perversa y acallar sus carcajadas. No puedo permitir que se burle de mi. No más. Necesito gritar. Gritar y romper. Salir del cascarón viejo y oxidado donde me encerré.
Basta. Ya no quiero pensar. Ni recordar, ni proyectar. Necesito respirar un poco de tranquilidad. Quiero poder escuchar la música en mis oídos en vez de las voces en mi cabeza. Me gustaría abrazarte en vez de analizar lo que sentimos.
Basta de lamentos. Basta de mi mismo. Basta de todo.
Basta de perder contra el miedo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario