domingo, 15 de noviembre de 2015

¿Ser felices?

¿Qué es exactamente lo que necesitamos para ser felices?

¿Estar junto a quienes amamos? ¿Encontrar a alguien que nos quiera por quiénes somos? ¿Trabajar de lo que soñamos? ¿Vivir cómodamente? ¿Tener a nuestro alcance todo lo que deseamos?

¿Qué tengo que hacer? ¿Lo correcto? ¿Nunca equivocarme? ¿Moral o ética? ¿Dónde dice cómo? ¿Quién sabe realmente? ¿Siempre va a ser difícil?

¿Cuánto tengo que esperar? No tengo toda la vida, ¿o sí? Algunos llegan antes, los he visto. ¿Todos se lo merecen? Hay gente que no creo y sin embargo parecen muy felices.

¿Puedo ser feliz un rato? Porque si se puede, entonces creo que mi rato ya pasó. ¿Y ahora? ¿No voy a volver a ser feliz? ¿Cómo se si eso era felicidad? A lo mejor estaba muy bien, pero seguro que podría estar mejor.

¿Fui feliz? Creo que sí. ¿Cuándo? Creo que…

Una parte de mi infancia, fue feliz. Algunos aspectos, aunque sea. Los juegos con papa, las salidas con mama. Juguetes. Fotos, música, dibujos. El jardín de casa. El jardín de los abuelos. Desayuno con el abuelo viejo. Mate de leche con la abuela. Cualquier festejo que involucrara regalos. Algunas de las cosas que aprendí en la escuela. Los actos de fin de año. Algunos momentos con algunos compañeros. Domingos en familia. Burlas a los vecinos. Dalma y Pinina.

¿Pubertad o pre-adolescencia? No creo haber sido feliz ahí. Separación, mudanzas, peleas, llantos, secundaria, mas mudanzas, mas peleas, mas llantos, enojos, mentiras, abusos, engaños. No, no fui feliz.

Ya en la adolescencia, hubo algunos momentos muy buenos. Conocer a quienes serían mis amigos hasta el día de hoy. Sentirme parte de un grupo. Encontrar las bandas que marcarían mi vida para siempre. El vicio de la computadora. Los primeros fines de semana de rol. Escribir. Crear historias. Ir a boliches con amigos. Juntarnos para un cumpleaños y embriagarnos hasta no dar más.

Hubo cosas que me dieron gran regocijo, pero no estoy seguro de si me hicieron feliz. No puedo negar que las disfruté mucho. Aprender a mentir. Descubrir cuando otros mentían. Usar mascaras. Engañar y manipular. Proponerme algo y obtenerlo. Lastimar a quienes me lastimaron.

Ya terminando mi segunda década, me hicieron feliz nuevas cosas. Mi primer tattoo. Enamorarme. Encontrar un amor correspondido. Gastar dinero en lo que quisiera, porque lo había ganado con gran esfuerzo. Reconocimiento en el entorno laboral. Nuevas amistades que aún hoy perduran. Algunos momentos de mi último año de secundaria, y unos cuantos más de cuándo recursé. Escribir más.

Hubo momentos, en que no fui feliz, pero con el tiempo entendí, que debo sentirme orgulloso de haberlos vivido. Terminar con aquello que no me hacía feliz. Independizarme por completo de todo y de todos. Madurar y responsabilizarme de mis actos.

Llegando a mi primer cuarto de siglo, durante y después del mismo, los momentos felices se redujeron bastante y se intercalaron con situaciones difíciles y de gran estrés. Puedo recordar nuevas amistades. Salidas, juntadas y comidas principalmente. No mucho más realmente.


Hoy, ¿soy feliz? No estoy seguro. Lo que, si tengo claro, es que me permito disfrutar algunos de los pequeños momentos que se me presentan y logro identificar. Esas pequeñas oportunidades que, de aprovecharlas, te llenan el alma. Hoy, me hacen feliz mis amigos, y a veces mi familia. Hoy me hace feliz, poder volver a escribir, después de dos años de no hacerlo. Hoy podría ser más feliz, pero está bien, hay que guardar algo para después. 

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