Y entonces la escuché. Minutos antes la había sentido en los
huesos. Entro con fuerza, tirando todo a su paso. Los cristales de la ventana
estallaron. La puerta de golpe se cerró. De pronto todo era oscuridad. El
viento helado me hizo estremecer. La humedad del aire me provocó escozor en la
nariz. Segundos después pude sentir el repicar de las gotas en el piso, debajo
de la ventana. Afuera un espectáculo de luces iluminaba por instantes la noche.
Parecía una orquesta, una directa del infierno. No había mas ruido que el del
agua, el viento y los truenos. Ellos eran dueños de la noche. Obviamente, es
nuestra última noche. Nada podría sobrevivir a esto, y si lo hiciera, no sería
la misma persona. Nadie podría haberlo previsto, y de haberlo hecho, no hubiera
podido evitarlo. Esta noche el mundo nos esta demostrando quien es el que
manda, quien tiene el verdadero poder. Esta noche, es nuestra última noche. Todo
lo que puedo hacer, es salir al balcón y dejarme lavar. Si voy a dejar este
mundo, entonces lo haré limpio, libre, en paz. No mas culpas, no mas
obligaciones, no mas sufrimiento, no mas dolor, no mas mentiras, no mas decepción.
Esta noche es perfecta, y pienso disfrutarla hasta el final. Esta es mi última
noche en la tierra. Nunca fue nuestra, nosotros le pertenecíamos. Pero
finalmente se decidió a sacarnos fuera. Esta es nuestra última noche. Será
memorable, será épica, será todo lo que soñamos. Será la noche en que todo por
lo que hemos luchado alguna vez, pierda sentido. La última, y no puedo hacer
mas que abrazarla, como si la hubiera esperado toda mi vida. Puedo sentirlo en mis
huesos, esto es lo que siempre esperé. Ya no veré la luz del sol. Ya no veré
las estrellas. Ya no veré rostros. Ya nunca mas me sentiré mas vivo que ahora,
que en este preciso momento. Por fin ha llegado, mi última noche.
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