Generalmente comienza en
algún lugar dentro mio. Comienza a expandirse rápidamente a través de todos mis
órganos, en dirección a mis extremidades. Me hace temblar, se me nubla la
visión, siento el pecho ardiendo y las rodillas flaquear. Se acumula entre mis
cuerdas vocales y sale como un grito que no dejará de resonar. Vibrando y
chocando contra todo a su paso, rompiendo vidrios y más. No solo puedo oírlo,
puedo verlo, lo siento en todo mi cuerpo, mi corazón se acomoda de acuerdo a su
ritmo. Eriza los pelos de mi piel, agita mi respiración y adormece mi ser.
Y entonces lo veo, desde
la oscuridad me observa, se revela como una amenaza latente, que perdurará con
el placer de provocar mi demencia. Me persigue, tras cada esquina, escuchando
al otro lado de la puerta, respirando en mi oreja. Sabe que le temo, sabe que
me tiene, sabe que no puedo hacer nada. Me conoce, mas que nadie. Cada secreto,
cada oscuro deseo, cada fantasía, cada alegría. Y de a poco, con paciencia
magistral, una a una, las irá a quebrar, todo corromperá, hasta que no haya
mas. Y simplemente, me dejará, con el recuerdo, con el amargo anhelo.
Lágrimas comienzan a
caer, ya nada puedo hacer. La melancolía que alberga mi pecho, no tiene
comparación. No hay risas que me sostengan, me arrastro a duras penas y nada
mas pienso “Y la hora cuando llega?”
No tengo escapatoria, he de pagar por mis pecados, con sufrimiento y dolor. Con
pena y deshonor. Con lágrimas, sangre y sudor. Merezco los azotes, que duelan,
aunque rompan mi alma y destrocen mi orgullo, apretaré los dientes y ahogaré
los gritos hasta la muerte. No merezco la compasión, ni siquiera debería tener
lugar, en las memorias de los que quedan.
He de reconocer que tengo
la culpa. Pero esa actitud sobra. Tanta altanería me exaspera. Siempre
exageras, me queres hacer sentir mal, pero no lo vas a lograr. Esta vez me
planto acá, no voy a soportar que vomites broncas, no así, no sin responder.
Acaso debo permitir, que me trates como un cualquiera? Como uno mas? Si vos
sabes que no es así. Vos sabes cuanto me amas. Soy todo para vos, reconocelo,
no hay testigos que te puedan acusar. Soy la razón por la cual sufrís, pero
también por la que aguantas. Todo el rato, escuchando tus idioteces, me parece
que no llegas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario