Aquella bestia que alguna vez me miró con ojos inyectados en sangre, hoy yace a mis pies, prácticamente domesticado.
Aquel que alguna vez fuera rey de mis pesadillas, aquel que logró engañarme mas de una vez, haciéndome creer que era el cazador, y no la presa. Hoy me mira casi con pesar, dominado por la pereza.
Ya no me acecha entre deseos y miedos, ahora se acurruca entre pensamientos y sueños. Ni siquiera lo puedo considerar un trofeo.
Después de tanto tiempo, después de tantas batallas, un enemigo tan voraz, es como un amigo. Ya conoce todo de vos, y sin importar quien sos, te mantiene como objetivo. Después de tanto tiempo, el es el único que le da sentido.
Y acá estamos ahora. Los dos rendidos. Viejos y cansados. Agotados de una vida para el olvido. Solo queremos recostarnos, y no pensar que fue un desperdicio...todo lo vivido.
Aquel que alguna vez fuera mi mas grande enemigo, ahora es mi compañero. Y juntos esperamos, ser tragados por el tiempo.
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