jueves, 27 de diciembre de 2012

Relatos Vacacionales II - Te esperé

No se cuanto tiempo esperé, pero lo hice. Y te esperé.
Vi el sol caer, volver a levantarse y caer otra vez. No se cuanto tiempo pasó, pero te esperé.
Incluso cuando el cielo parecía cerrarse y Dios descargaba toda su ira contra su propia creación. Incluso así, yo te esperé.
No estoy seguro de porque lo hice, aún hoy tengo mis dudas, pero en aquel entonces no parecían importarme las razones, y simplemente te esperé.
Tristes otoños, largos inviernos, hermosas primaveras y calurosos veranos. Todos pasaron en un abrir y cerrar de ojos, sin pena ni gloria, sin siquiera un significado. Solo se, que lo que trajeron, se lo llevaron. Y yo te esperé.
Esperé bajo un cielo tornasolado, entre estrellas y lunas de formas diversas,  con el susurro del viento y el rocío del alba. Acompañando al sol del mediodía y el canto de la cigarra. Y yo solo esperé.
El tiempo transcurrió, y yo esperé. Anhelando escuchar tu melodiosa voz otra vez, deseando volver a disfrutar del brillo de tus ojos, soñando con tener la oportunidad de probar el sabor de tus labios, aunque sea una vez. Así que esperé.
Pero un día la fuerza me abandonó. Mi cuerpo no aguantó más la espera, y se desplomó. Ya no puedo seguir esperando, no es que no quiera, es solo que ya no puedo. Entregué mi vida a esperarte, creo que me equivoqué, debería haber salido a buscarte.

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