Cuando somos chicos hay muchas cosas que no nos preguntamos, cosas que no pensamos. Cosas con un significado tan grande y poderoso que no logramos comprender o siquiera ser consientes en nuestras mentes. Para nosotros la vida solo son días de juego. Días de estar con la familia, amigos, asistir al jardín, a la primaria, etc. Desde chicos pensamos que la vida es un juego. Yo siempre pensé eso, de grande incluso. Tiempo después empecé a verla mas como una batalla, una pelea constante o hasta una guerra interminable. Hoy en día pienso que la vida es ambas cosas. No en el sentido literal de ambas palabras, pero si a la idea que ambas representan.
Por que una guerra? Simple, todos los días nos enfrentamos a distintos tipos de peleas, ya sea con nosotros mismos, con nuestras metas, nuestras obligaciones, con todo lo que vivimos. Consideremos cada labor/obligación/responsabilidad que debemos llevar a cabo. Tener que hacerlo bien, cumplir, bajo ciertas reglas, en tiempo y forma, etc. Son como pequeñas batallas que libramos en el día a día. A veces ganamos y logramos eso que nos propusimos o nos vimos obligados a hacer, sea por la razón que sea. A veces perdemos y las cosas no salen bien o no salen como las planeamos. Sin embargo la lucha continúa, la guerra continua. Para lograr buenos resultados tenemos que ganar batalla tras batalla. Y al final, el resultado de esas batallas en conjunto, nos dirán si alcanzamos nuestras metas, si cumplimos los objetivos de los cuales éramos responsables.
Por que un juego? Porque creo que dentro de nuestras cabezas hay un pequeño "yo" sentado frente a un gran tablero, algo así como "el juego de la vida". En mi caso particular creo que es un tablero de ajedrez. Pero uno muy grande, con muchas más fichas, donde solo puedo ver algunos cuadrados mas haya de mis fichas. El resto del tablero esta a oscuras, porque la realidad es que no sabemos que hay más allá o con que nos puede sorprender la vida. Podemos intentar adivinar, deducir, calcular, etc. Pero no podemos saberlo con total seguridad. Cada decisión que tomamos es el movimiento de una ficha, cada acción que hacemos es una jugada. Con la experiencia aprendemos a mover las fichas en conjunto y logramos sortear obstáculos. Obviamente queremos ganar, pero en el transcurso queremos disfrutar del juego. Y en algún punto, creo que eso es lo que hacemos en la vida. Buscamos alcanzar las metas que nos proponemos, las metas que nos inculcan desde chicos, las metas "aceptadas y establecidas" que nos intenta dar la sociedad. Algunos hacen mas hincapié en lograrlas, que otros. Pero al fin y al cabo todos buscamos pasar un buen rato también.
En una reunión familiar, teniendo yo menos de 11 años, un primo de mi mama me enseño los movimientos de las fichas, las reglas básicas, los movimientos especiales, el objetivo del juego, todo lo básico para poder empezar a jugar. Me gano fácilmente, una y otra vez. Y entonces me dijo la ley natural mas importante del ajedrez: perdiendo se aprende. En ese momento no me pareció muy convincente, pero seguí jugando e indefectiblemente, seguí perdiendo. Nos vimos muy poco con el, así que jugué con mi papa, también con el perdí muchas veces. Debo decir que a pesar de la enorme decepción de perder una y otra vez, el juego me gustaba, me entretenía y le buscaba la vuelta para lograr ganar. Probaba todo tipo de movimientos y posibilidades, pero nada, siempre perdía.
Una tarde, después de un buen rato de jugar una misma partida, logre ganarle a mi papa. Fue increíble, para ambos. No lo esperaba, si lo deseaba, como siempre, pero no estaba preparado para eso. Aun sorprendido por los acontecimientos recientes, decidimos jugar otra partida. No se imaginan cual fue mi sorpresa al ganar el siguiente partido mucho mas rápido que el anterior y casi sin sentir dificultad alguna. Me sentía muy contento, satisfecho, realizado. A partir de ese momento algo cambio dentro mío, una nueva gama de posibilidades se abría delante de mí, como si hubiera estado oculta todo ese tiempo. Empecé a ver el juego de otra manera, a sentirlo de otra manera.
En mi escuela primaria había una especie de "taller" de ajedrez, donde había un profesor que les enseñaba a los alumnos estrategias de juego, duelos épicos entre rusos de apellidos difíciles y cosas así. Eran todos muy competitivos y jugaban por tiempo. Buscaban hacer esas estrategias con nombres de países y ganar con ellas. Nunca me cayeron bien. Sentí un rechazo hacia todo eso desde el primer momento que los vi. Decidí no asistir a esas "clases", decidí que iba a jugar a mi manera, de mi forma y que iba a ganar. Ya en la secundaria me encontré con que en los recreos y horas libres podía ir a la biblioteca y retirar un juego para duelearme con algún compañero. Y eso hice. Jugué con varios compañeros de clase y con algunos otros con los que nos cruzábamos en esas horas libres. Y gane. Gane muchas mas veces de las que perdí. Llegue a ganarle a todos los que me desafiaron. Tiempo después desafié a mis amigos del ciber, en la noche en que nos juntamos a festejar mi cumpleaños. Ninguno pudo ganarme.
El ajedrez represento mucho en mi vida. La frase perdiendo se aprende, no es otra cosa que de los errores se aprende, algo que siempre he tenido en cuenta. Realmente creo que es así, creo que todo lo que no nos sale o nos hace mal, puede ayudarnos a entender mejor, para que después podamos hacerlo bien. No hay mal que por bien no venga y también lo que no nos mata, nos hace mas fuertes, son todas frases que representan la misma idea. Todas te dice que no te rindas, que sigas intentando, que aproveches para aprender, así la próxima vez podrás lograrlo. Aplique y aplico eso a mi vida lo mas que puedo, les soy honesto, no siempre lo hice y no siempre me sale hacerlo. Todos tenemos nuestros momentos. Pero la realidad es que creo en eso y busco llevarlo a cabo.
Como mencione antes, veo mi vida como un gran tablero de ajedrez. Veo cada cosa que hago como el movimiento de una ficha. Busco anticiparme a los movimientos de los demás, sean adversarios o no. Analizo todas las consecuencias posibles de cada movimiento que puedo efectuar, algunas de forma conciente y otras de forma inconciente. La practica, hace al maestro, cuanta verdad hay en esa frase, y como tal puede aplicarse al ajedrez. La experiencia que adquirimos durante nuestra vida sobre todo lo que nos pasa, puede sernos útil. Esta en nosotros encontrar como y lograr aprovecharla lo mas posible. Nadie nos puede enseñar a vivir. Cada vida es única y diferente, al igual que nosotros mismos. Y nadie, pero nadie, nos va a conocer mejor que nosotros mismos.
Adoro el ajedrez y adoro las matemáticas. Una vez que te enseñan, no hay nada más por hacer, más que practicar. Y practicar y practicar y practicar. No necesita ser estudiado para lograr ser bueno, simplemente aprender con la práctica. Aprender de los errores que cometemos para no volver a repetirlos.
Les dejo algo que escribí entre 2006 y 2007:
Sin Saber
Me despierto en la noche, sudando en la oscuridad,
desgarrándome la piel, gritando tu nombre,
Sin saber por que, por que te fuiste.
Te veo en la calle, te oigo de día,
te siento en la mañana, como si estuvieras viva,
Sin saber por que, por que me dejaste.
Pierdo la calma, me persigue tu fantasma,
huelo tu aroma, oigo tu llamada,
Sin saber por que, por que te callaste.
No puedo mas, ya no quiero separarme,
quiero abandonar, dejar esta vida,
Sin saber por que, por que estas heridas aun sangran.
Doy vueltas en la cama, sintiéndote llorar,
cierro los ojos, y hasta te puedo besar,
Sin saber por que, por que hay agujas en mi piel.
Ya basta no lo tolerare mas,
pondré fin a esta angustia, ya no quiero recordar,
Sin saber por que, por que te deje partir.
Sin razón alguna, todo parece terminar,
de mis venas sangre brota, ya nada puedo solucionar,
Sin saber por que, por que contigo me vuelvo a encontrar...
Siendo las 2:31 del 29 de enero de 2012, guardo, publico y me voy a dormir.
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