Todo parecía listo. Sin embargo, él decidió hacer una última
ronda es mañana. Saludó al centinela de guardia con expresión seria, pero
segura. Agradeció al herrero por trabajar hasta altas horas de la noche. Inspeccionó
y aprobó la preparación de los hombres. Dio un discurso motivador antes de
ponerlos en marcha. Se puso su casco y desenvainó su espada. Se posicionó en el
frente y miró por sobre su hombro con total seguridad. Y en el momento justo,
lanzó el grito de guerra para dar comienzo a la batalla.
Pero esa noche no festejó con sus hombres. Esa noche no
brindó con la espada en alto. Esa noche no sonrió porque pronto vería a su
familia. Esa noche no se le escapó una lágrima por el reino que tanto amaba.
Esa noche no habría canciones junto al fogón. Esa noche no habría descanso para
nadie.
La victoria parecía segura. La moral de los hombres estaba
por las nubes. Los generales aseguraban una estratagema perfecta. Todo parecía
alinearse a sus deseos. El enemigo no sabría que lo golpeó. Todos sonreían.
Todos se felicitaban. Todos lo alababan. Todo parecía tan fácil. Tomar lo que
creían justo. Cumplir con el destino que se les había predestinado.
Pero esa noche ya no hubo sonrisas. Esa noche nadie habló.
Esa noche no pudo dormir. Esa noche no hubo con quien brindar, ni compartir la
cena. Esa noche hubo que huir rápidamente, y sin las comodidades de siempre.
Esa noche, solo el enemigo festejaría la victoria.
El campo de batalla los desfavorecía. El destino parecía
estar en contra de ellos. El enemigo parecía tener la victoria asegurada. Pero
ellos soportarían un embate más. Ellos darían su última batalla con lo que les quedara
de aliento. La moral estaba baja y los hombres nerviosos por el día que veían
ante ellos. Ya solo quedaba resignarse y darlo todo por una muerte honorable.
Pero esa noche festejarían. Esa noche se abrazarían porque
lo impensado sucedería. Esa noche festejarían con lágrimas de felicidad. Esa
noche agradecerían a todos los dioses por la suerte impartida. Esa noche sería un
alivio sorpresa. Esa noche escribirían cartas a sus familias. Esa noche
finalmente descansarían en paz.
No todo esta dicho.
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