viernes, 29 de marzo de 2013

The Green Mile III


A veces no comprendo para donde voy, a veces no comprendo donde estoy. A veces…solo a veces…simplemente soy. Me dejo llevar por la bruma, busco mi reflejo en la penumbra. No dejo huella ni rastro, floto como una pluma, delicadamente sin tocar suelo alguno. Creo que puedo sortear cualquier obstáculo, creo que no hay nada que logre interrumpir mi paso.

Soy aquello que tocas, aquello que escuchas tras tu oreja y que ves a través de la marea. Soy lo que alguna vez soñaste, pero no te permitiste, por escucharte. Si pudieras alguna vez olvidarme, soltarme y solo extrañarme. Podríamos seguir cada uno su rumbo, sin interferir en lo que nos depara el mundo.

Solo pienso que es suficiente, debemos dejar de adentrarnos en la marea. Puedo sentir la arena metiéndose entre mis dedos, como sentimientos albergando deseos entre las neuronas de mi cerebro. No es una maldición, ni un sueño hecho realidad, es la vida que me pasa, me mira, se ríe y solo me deja atrás.

Pasos disparejos, llevados por el viento, siguen un andar errático, dándole vueltas al mundo, que gira sin parar. Las olas rompen en mis piernas, la arena se retuerce bajo la planta de mis pies. Miro las nubes, me cuentan largas historias que mañana no podré recordar. El humo brota por mis poros, todo es distinto esta noche, todo gira a mí alrededor.

No me sueltes, solo con el aire de tu boca puedo respirar. No me mires, solo déjame seguirte. No los escuches, solo tu me importas. Confía, nadie mas te dará su vida como yo.

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