viernes, 30 de enero de 2015

El terror en tus ojos

Estaba ansioso, tenía dudas, tenía miedos, tenía prejuicios, tenía ideas descabelladas. Pero nada me preparó para lo que vi a continuación. Todo era inerte, gris, sin alma, sin calor, sin amor. Había espinas por todos lados, todo podía lastimarte, todo a nuestro alrededor quería matarnos.

Me miraste. Pude verlo en tus ojos. Pude ver el miedo. Aquel terror que tenías se transmitió a todo mí ser. Mi cuerpo temblaba incontrolablemente. Esbocé una sonrisa y dije palabras bonitas. Tome fuerte tu mano y llene mi mente de pensamientos positivos.

Los minutos se hicieron eternos y las palabras terminaron por perderse en el silencio. Quería escapar, quería correr, huir de aquel lugar. Pero estabas ahí, apretabas con fuerza mi mano. Me dabas la fuerza que se suponía yo venía a darte a vos.


El pulso me traicionó, la despedida se apresuró. Me fui con la mente nublada, cabizbajo, perdido en mi dolor. La angustia de mi se adueñó. Escapé rápidamente y busqué donde respirar. El aire fresco de la tarde llenó mis pulmones, y las lágrimas incansablemente brotaron de mí. 

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