Hace mucho tiempo vi una película con mi mama, donde uno de los personajes decía que "la inteligencia es la sabiduría de saber diferenciar el bien del mal". Esta frase me llegó mucho en ese momento y supo marcar en mi un concepto que me llevaría a replantearme muchas cosas y a confirmar muchas otras.
Cuando era chico no me creía muy inteligente, tenía buenas notas y no tenía la necesidad de estudiar. Con prestar atención en clase y hacer la tarea, era mas que suficiente. Muchas veces me equivoqué y muchas veces me corrigieron sobre todo tipo de cosas (no solo en la escuela). Pero los adultos que me corregían y estaban a mi alrededor, siempre destacaron que era un chico inteligente. Yo no veía bien porque, pero como primer gran error de mi infancia, asumí que los adultos tenían razón. Esto no evitó que muchas veces cuestionara sus planteamientos y razonamientos, pero tenía bien grabado que la última palabra era de ellos.
Años después, ya entrado en mi adolescencia, muchos de esos adultos que alguna vez me corrigieron, volvían a hacerlo, mostrándome así, que originalmente yo tenía razón. Esto me dio mucho para pensar y me llevó a observar mejor a estos adultos. Terminé dándome cuenta de que muchos de ellos, si, eran adultos, pero habían estado equivocados y recién ahora se daban cuenta. Lo cual me demostró que en verdad, yo había sido un chico inteligente que se había dado cuenta, mucho antes que ellos.
Como a todos en este mundo, la vida me pegó de distintas formas, en distintas edades y situaciones. Así como me vi lastimado, también me vi protegido y salvado. Cosas malas nos pasan a todos, alguna buena también, pero sobre todo, hay muchas malas...que podrían haber sido peor. Si, en mi vida aprendí a ser positivo, creo que es inteligente serlo. No niego que soy extremadamente realista, lo cual hace que muchas veces parezca pesimista, pero en verdad, quienes me conocen, saben que siempre pienso en positivo, creo que la vida es un camino hacia adelante, y no hay otras opciones.
Ahora puedo decir, que fui un chico muy inteligente. Rápidamente aprendí a observar, a mirar, a escuchar, a ser consiente de todo lo que pasaba a mi alrededor, a interpretarlo y razonarlo. Muchas de las cosas que aprendemos, lo hacemos por errores propios, por experiencia propia. De alguna forma, yo me las arreglé para aprender de la experiencia de otros, viendo lo que hacían y lo que les pasaba. De esa manera no necesité cometer "esos" errores para aprender mi lección. No quita que no halla cometido mis propios errores y que aún lo haga. Simplemente digo, que de chico, ya me había adelantado mucho, incluso a aquellos que me cuidaban, educaban y me guiaban en la vida.
Como todo adolescente, aprendí que los adultos no tienen la razón. Pero no me quedé solo con esto, seguí de largo y me encontré con que nadie tiene la razón. Todos tienen puntos de vista distintos y según las circunstancias la razón o "lo correcto", puede pasar de un lado al otro en un abrir y cerrar de ojos. En vista de todo esto, reforcé mis mañas y me volví aún mas observador. Aprendí a captar hasta los mas mínimos detalles, todo lo que veía o escuchaba, todo era retenido y analizado. De esta manera, me hice de la experiencia de vivencias que no me pertenecían, pero que las tenía bien presentes, como si fueran mías. Lo cual culminó en una facilidad para ser objetivo, para poder ver una misma situación desde varios ángulos. Incluso para dar distintas y hasta contradictorias opiniones, colocándome de un lado o del otro de la situación analizada. En simples palabras, me volví mas inteligente.
Si, me considero muy inteligente, por encima de la media sobre todo, por encima de los "inteligentes" incluso.
Si, cometo errores.
Si, a veces soy un idiota.
Si, muchas veces me hago el idiota.
La vida me enseñó que no siempre conviene ser "el" inteligente. Muchas veces es mejor pasar desapercibido, como un tonto mas. El considerarme inteligente, no hace otra cosa que presionarme muchas veces. Tengo que poder dar respuestas, rápidamente. Tengo que ser capaz de entender y hacer todo tipo de cosas. Tengo que poder con muchas cosas. Me siento en la obligación de ser una referencia, de estar siempre en lo correcto. No puedo equivocarme, no pueden saber que me equivoco. Es por eso que aprendí también a mantener un bajo perfil. Aprendí a ser simplemente "inteligente". No demasiado, como para que no crean que no me equivoco; lo suficiente, como para que vengan a consultar.
Si, ser inteligente, es un verdadero dolor de huevos. Pero bueno, es lo que soy, o lo que realmente creo que soy. Si, soy orgulloso sobre eso, es lo único que considero realmente importante y destacable de mi mismo. Creo que es el único "don" que me dio la naturaleza. Sin eso, no creo que mi vida valiera ni mierda. Por eso lo llego con orgullo, y dentro de lo que puedo, con responsabilidad. Muchas veces se dan situaciones donde nadie quiere interceder, donde nadie quiere decir o hacer nada, porque no saben, porque no tienen ni idea. Y algunas de esas ocasiones son de vital importancia o riesgo para todos los involucrados. Por lo cual, como un involucrado mas, debo dar un paso adelante y hacer algo al respecto. Se siente como una obligación, se siente bien si sale bien, se siente pésimo si sale mal.
Como a todos en este mundo, la vida me pegó de distintas formas, en distintas edades y situaciones. Así como me vi lastimado, también me vi protegido y salvado. Cosas malas nos pasan a todos, alguna buena también, pero sobre todo, hay muchas malas...que podrían haber sido peor. Si, en mi vida aprendí a ser positivo, creo que es inteligente serlo. No niego que soy extremadamente realista, lo cual hace que muchas veces parezca pesimista, pero en verdad, quienes me conocen, saben que siempre pienso en positivo, creo que la vida es un camino hacia adelante, y no hay otras opciones.
Ahora puedo decir, que fui un chico muy inteligente. Rápidamente aprendí a observar, a mirar, a escuchar, a ser consiente de todo lo que pasaba a mi alrededor, a interpretarlo y razonarlo. Muchas de las cosas que aprendemos, lo hacemos por errores propios, por experiencia propia. De alguna forma, yo me las arreglé para aprender de la experiencia de otros, viendo lo que hacían y lo que les pasaba. De esa manera no necesité cometer "esos" errores para aprender mi lección. No quita que no halla cometido mis propios errores y que aún lo haga. Simplemente digo, que de chico, ya me había adelantado mucho, incluso a aquellos que me cuidaban, educaban y me guiaban en la vida.
Como todo adolescente, aprendí que los adultos no tienen la razón. Pero no me quedé solo con esto, seguí de largo y me encontré con que nadie tiene la razón. Todos tienen puntos de vista distintos y según las circunstancias la razón o "lo correcto", puede pasar de un lado al otro en un abrir y cerrar de ojos. En vista de todo esto, reforcé mis mañas y me volví aún mas observador. Aprendí a captar hasta los mas mínimos detalles, todo lo que veía o escuchaba, todo era retenido y analizado. De esta manera, me hice de la experiencia de vivencias que no me pertenecían, pero que las tenía bien presentes, como si fueran mías. Lo cual culminó en una facilidad para ser objetivo, para poder ver una misma situación desde varios ángulos. Incluso para dar distintas y hasta contradictorias opiniones, colocándome de un lado o del otro de la situación analizada. En simples palabras, me volví mas inteligente.
Si, me considero muy inteligente, por encima de la media sobre todo, por encima de los "inteligentes" incluso.
Si, cometo errores.
Si, a veces soy un idiota.
Si, muchas veces me hago el idiota.
La vida me enseñó que no siempre conviene ser "el" inteligente. Muchas veces es mejor pasar desapercibido, como un tonto mas. El considerarme inteligente, no hace otra cosa que presionarme muchas veces. Tengo que poder dar respuestas, rápidamente. Tengo que ser capaz de entender y hacer todo tipo de cosas. Tengo que poder con muchas cosas. Me siento en la obligación de ser una referencia, de estar siempre en lo correcto. No puedo equivocarme, no pueden saber que me equivoco. Es por eso que aprendí también a mantener un bajo perfil. Aprendí a ser simplemente "inteligente". No demasiado, como para que no crean que no me equivoco; lo suficiente, como para que vengan a consultar.
Si, ser inteligente, es un verdadero dolor de huevos. Pero bueno, es lo que soy, o lo que realmente creo que soy. Si, soy orgulloso sobre eso, es lo único que considero realmente importante y destacable de mi mismo. Creo que es el único "don" que me dio la naturaleza. Sin eso, no creo que mi vida valiera ni mierda. Por eso lo llego con orgullo, y dentro de lo que puedo, con responsabilidad. Muchas veces se dan situaciones donde nadie quiere interceder, donde nadie quiere decir o hacer nada, porque no saben, porque no tienen ni idea. Y algunas de esas ocasiones son de vital importancia o riesgo para todos los involucrados. Por lo cual, como un involucrado mas, debo dar un paso adelante y hacer algo al respecto. Se siente como una obligación, se siente bien si sale bien, se siente pésimo si sale mal.
La inteligencia trae problemas, muchos en verdad. El ser inteligente te hace notar montones de cosas que otros no ven, lo cual te suma preocupaciones y dolores de cabeza. Si saben que sabes o que entendes, van a recurrir a vos...una y otra vez. Si sos idiota nadie va a venir a molestarte con sus problemas, nadie va a esperar que les des un buen consejo, nadie va a esperar que tengas una respuesta para ellos. Cuando sos inteligente, todos esperan algo de vos. Todos quieren que los ayudes con su vida. A veces esta bueno, se siente bien poder ayudar a otros. Pero es como una bola de nieve, y si se vuelve una avalancha, termina por ser un serio problema.
A pesar de que me gusta ser inteligente y me hace sentir bien y por sobre mucha gente...el serlo me permite ver cuán estúpido soy, me hace consciente de todo lo que me falta y de lo que no voy a poder ser jamás. La verdad es que ser muy inteligente, no me alcanza. Necesito serlo aún mas, porque soy consciente, de que PODRÍA.
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