martes, 14 de mayo de 2013

Caminando bajo las nubes tristes



Caminando bajo las nubes tristes, vi las gotas caer lentamente. Una angustiosa balada sonaba en mis oídos. No hice otra cosa que avanzar, como si en mi vida no hubiera algo tan importante, algo más importante. Vi los relámpagos a lo lejos, pero no les hice caso, todavía había tiempo. Todavía quedaban cuadras por recorrer.

Pude sentir su abrazo, lo recreé en mi mente tal cual lo había sentido minutos atrás. Pero ya no era cálido, era frío y distante. Una pesada piedra apretó mi pecho, mientras unas manos imaginarias ataban un nudo en mi garganta. Vi los relámpagos iluminar el cielo delante mío, pero no les hice caso, todavía había tiempo. Todavía quedaba una cuadra por recorrer.

Sentí la boca seca, al igual que cuando la vi partir. Percibí su perfume en el aire, y como un fugaz deseo que se hace realidad, recordé el sabor de sus labios. Pero solo fue un momento, uno que dejó mi garganta cortada y sin aliento. Escuché el trueno sobre mi cabeza, no podía no hacerle caso, estaba empapado. Muy tarde, me quedé sin cuadras para recorrer.

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