Y sin siquiera pensarlo, comencé a hacerlo. Todo vino a mí, como por arte de magia. A mí alrededor todo se hizo irreal. Podía sentir el clamor de sus cuerpos al vibrar. Llegaba a mí, la calida sensación de la caricia materna, a través de la suave brisa de verano.
Me quite los zapatos, y con mas comodidad, me puse a observar las delgadas y perfectas líneas que le dan forma y contorno a la vida. Sentí mis brazos flaquear, ese extraño y seco gusto en la boca, había comenzado, sin duda alguna.
Por vez primera en mi vida, sentí el viento recorrer los poros en mi piel. Realmente pude disfrutar dicha sensación y entender lo que significa estar vivo. No podía salir de mi asombro, mis sentidos estaban atiborrados de señales e impulsos. Mi cerebro no daba a basto de tanta información, todo esto era nuevo para mi, prácticamente me agobiaba, sin embargo dentro mío me sentía en paz. Nada me perturbaba. Nada lo haría nunca más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario